miércoles, 17 de agosto de 2011

'Tengo miedo a perder' (Lorca)

Tengo miedo a perder la maravilla / de tus ojos de estatua, y el acento / que de noche me pone en la mejilla / la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla / tronco sin ramas; y lo que más siento / es no tener la flor, pulpa o arcilla,/ para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío, / si eres mi cruz y mi dolor mojado,/ si soy el perro de tu señorío,/ no me dejes perder lo que he ganado / y decora las aguas de tu río / con hojas de mi otoño enajenado.
Árbol de canción/ Caña de voz y gesto,/ una vez y otra vez/ tiembla sin esperanza/ en el aire de ayer.
La niña suspirando/ lo quería coger;/ pero llegaba siempre / un minuto después.
¡Ay sol! ¡Ay luna, luna!/ Un minuto después.
Sesenta flores grises / enredaban sus pies.
Mira cómo se mece / una vez y otra vez, / virgen de flor y rama,/ en el aire de ayer.
Alba/ Mi corazón oprimido / siente junto a la alborada/ el dolor de sus amores/ y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva/ semilleros de nostalgias/ y la tristeza sin ojos/ de la médula del alma.
La gran tumba de la noche/ su negro velo levanta/ para ocultar con el día/ la inmensa cumbre estrellada.
¡Qué haré yo sobre estos campos/ cogiendo nidos y ramas/ rodeado de la aurora/ y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos/ muertos a las luces claras/ y no ha de sentir mi carne/ el calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre/ en aquella tarde clara?

Hoy mi pecho está reseco/ como una estrella apagada.
Arqueros/ Los arqueros oscuros/ a Sevilla se acercan.
Guadalquivir abierto./ Anchos sombreros grises,/ largas capas lentas.
¡Ay, Guadalquivir!
Vienen de los remotos/ países de la pena.
Guadalquivir abierto./

Y van a un laberinto./ Amor, cristal y piedra.
¡Ay, Guadalquivir!
Paisaje/ El campo/ de olivos/ se abre y se cierra/ como un abanico.
Sobre el olivar/ hay un cielo hundido/ y una lluvia oscura/ de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra/ a la orilla del río.
Se riza el aire gris./ Los olivos,/ están cargados/ de gritos.
Una bandada/ de pájaros cautivos,/ que mueven sus larguísimas/ colas en lo sombrío.

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