de José Manuel Domínguez Soriano, el Domingo, 21 de agosto de 2011 a las 9:52
. Acabo de leer la entrevista de Ángel Sánchez Harguindey a Pedro Almodóvar en El País Semal sobre su próximo estreno (2 de septiembre) de 'La piel que habito'.
Las críticas a la peli son irregulares. Mientras Boyero la pone verde a raíz de su estreno en Cannes (éxito de crítica y público con algún premio menor), su compañero de periódico, Harguindey, absoluto fan del manchego, habla muy bien del film. Conclusión: Habrá que verlo. Pero de la entrevista de hoy me interesa la acertada reflexión de Pedro sobre nuestra relación con Internet. "El ordenador se ha convertido en un artefacto dentro del que vivimos, que nos refleja y por el que no solo entra la realidad, sino que nos sirve para relacionarnos con los demás, aunque también puedan controlar nuestra intimidad a través de él, y sin pedir permiso. El peligro de vivir al desnudo frente a todos estos artefactos es una sensación real. Pero para un director, esta masiva proliferación de imágenes en movimiento, como cotidianidad absoluta, es muy interesante. Porque la imagen es nuestro instrumento de trabajo, y ahora mismo, para un narrador, o para la policía o para los detectives, oficios que se parecen mucho al de narrador de historias, se han enriquecido enormemente las herramientas que utilizamos y los modos de investigar / documentar/ desarrollar una historia. Bien es cierto que el control que se puede hacer de las andanzas de cualquier persona, en los tiempos que corren, es exhaustivo. Desde que sale de su casa hasta que vuelve. Hemos perdido grandes dosis de intimidad".
Las críticas a la peli son irregulares. Mientras Boyero la pone verde a raíz de su estreno en Cannes (éxito de crítica y público con algún premio menor), su compañero de periódico, Harguindey, absoluto fan del manchego, habla muy bien del film. Conclusión: Habrá que verlo. Pero de la entrevista de hoy me interesa la acertada reflexión de Pedro sobre nuestra relación con Internet. "El ordenador se ha convertido en un artefacto dentro del que vivimos, que nos refleja y por el que no solo entra la realidad, sino que nos sirve para relacionarnos con los demás, aunque también puedan controlar nuestra intimidad a través de él, y sin pedir permiso. El peligro de vivir al desnudo frente a todos estos artefactos es una sensación real. Pero para un director, esta masiva proliferación de imágenes en movimiento, como cotidianidad absoluta, es muy interesante. Porque la imagen es nuestro instrumento de trabajo, y ahora mismo, para un narrador, o para la policía o para los detectives, oficios que se parecen mucho al de narrador de historias, se han enriquecido enormemente las herramientas que utilizamos y los modos de investigar / documentar/ desarrollar una historia. Bien es cierto que el control que se puede hacer de las andanzas de cualquier persona, en los tiempos que corren, es exhaustivo. Desde que sale de su casa hasta que vuelve. Hemos perdido grandes dosis de intimidad".
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